QUEMAR LAS NAVES 

acto uno.

la llama de fuego que emanaba el dragón
se acercó a mis ojos como incendio elevado
vino a mi tiempo entre aires de vestidura avante
y me apretó los brazos que vivían en el río
luego mis labios espetaron en su aliento
como un alma palpando mi piel de equilibrio
y entre las grietas del elefante apocado
nació el abrazo de entre sus naves anhelantes

acto dos.

el deseo germinó entre las flores de lluvia
y los hilos de rosas crecieron del pecho
como dos ramitas que respiraron sonrientes
y el café de sus besos que cosechaba en la noche
fueron estrellas de luces de faro
titubeando entre olas de futuro impaciente

acto tres.

entonces vino una nave y fracturó el sol
en palabras constantes que se arrancaban del lodo
hirieron la llama que emanaba del agua
como dos piernas de madera vieja que se ahogaron del aire
y miles de intentos por secar sus mejillas
desde la artillería innecesaria que nació de sus pies

acto cuatro.

la única esperanza que recorrió mi cuerpo para volver a tus ojos
fue llegar al tuyo aún con los pies amalgamados
y las sillas frente a frente se marchitaron en el tiempo
como la luz pálida que emanó aquel cuarto blanco
donde las soledades se volvieron a despedir

acto final.

hoy hemos perdido el encuentro del dragón que se enamora del elefante
y entre las lágrimas cansadas que ya se van, 
volveremos de otra vida para quemar las naves.

DANIEL GOSÉF

 JUEVES, 1 DE JUNIO, 2023

EL SOL QUE ABRAZA

Hoy el niño de aire se ha fugado al destiempo 
entre el jardín de las flores que yacen del asfalto
y estrellas de ingenuos colores que viven en su cabeza.
Hoy camina lejos de los dientes fugaces que aún se clavan en sus labios
y de aquellos hombres de afable hedonismo 
que se ahogan dentro de su pecho;
como agua incierta de deseos 
y de las manos apacibles que ya no toman a nadie.
Pero aún hay soles que siempre rescatan sus piernas 
de gente que se ahoga en el intento 
de besos pálidos que sellan sus distancias, 
un sol que nunca agoniza y repara heridas que caminan 
un sol que rodea sus llantos y los limpia con sus palmas, 
el sol que rema inerte en sus arterias de porcelana 
el sol que traza sus paredes cuando la luna se acerca
un sol que acontece sin amaneceres 
y remienda las grietas crédulas de hijos azules. 
Hay un sol que me salva de los monstruos modernos 
y entre aguas de aliento, me empuja a la cima
es un sol que cubre,
es el sol que abraza,
el sol es mi madre. 

DANIEL GOSÉF
DOMINGO, 05 DE MARZO, 2023

FALLO A UN CANTO DE AVE AFABLE

he sido el ave que vuela en el agua 
de un canto que abraza a gente que se ahoga
entre monstruos modernos que surgen del río
en el tallo invisible de una crónica falsa;
el fallo se ha vuelto la usanza 
de vínculos descalzos que invernan en la nada
amigos de hielo que terminan en humo 
y devaneos de fuego que marchitan de lluvia;
todas las fallas nacen en sus ojos
pero en mi ceguera de roble 
alulan tiesas entre mariposas 
y las piedras de sus espurias miradas 
me remiendan alas de entereza;
todavía viene gente que sale del río
y entre mis dedos de aire me van a soltar.
En este jardín de los ahogados, 
la culpa es mía y el ego es suyo
pero en el río de lodo donde los abrazos mueren
yo, sigo siendo el vuelo del ave afable. 

 DANIEL GOSÉF
MARTES, 07 DE FEBRERO, 2023

SAMSARA

vertientes de hilo que acarician mi tiempo
una tras otra como arpas de sol
ahogadas de viento en aros destellos 
y espejos entrañables de fulgor infinito,
dos manos blancas que se acercan al pelo 
y ojos divinos de intrínseco andar 
como nubes de tierra y rezos de aliento
sembrados al cielo en noches de aire
como viajes del alma en lúcido encuentro
y atajos del suelo que emanan calor.
afuera el fuego se apaga, y adentro comienza a nacer;
los pies han triscabado en samsara. 

DANIEL GOSÉF
 JUEVES, 13 DE OCTUBRE, 2022

CEGUERA

Otra vez el amor vino en forma de cuerpo 
con manos tórridas y dientes de estallo fugaz
sonriendo a mi pecho entre pestañas que iban 
y dedos de templanza que se recostaban en mis manos
como amoríos florales que nacían en mi cabeza;
una chispa al viento rompió tus ojos 
y la agonía de las palabras empezaron a estremecer 
como ríos de apatía que secaban tu pálido interés
y mensajes cortos que se rompían en las letras de la mañana; 
aquel chico de romántica barba jugaba a saltar
entre mareas de ansiedad que habitan mi cielo 
y anhelos remendados que esperaban mecerse
como una luna en la sábana de la noche 
y dos violines de sueños que florecieran de un amor.
Otra vez el amor vino en forma de cuerpo, 
pero entre mi ceguera romántica de darte mis brazos,
fui el único culpable de buscar los tuyos.  

DANIEL GOSÉF
MÍERCOLES, 20 DE JULIO, 2022